Los Lunes, al Sol

Jajaja, no sé por qué escogí los Lunes para escribir en WordPress. Los lunes estoy medio dormida; con los párpados aún casi cerrados (o al menos esa es la sensación), bajo las escaleras esperando que mi cabeza esté completamente alerta de todo, pues a mí aún no me lo parece. Voy a la cocina donde mi marido ha dejado la máquina de hacer café encendida, tras llevarse su café y dejarme a mí la tibieza de esa bebida que es la única que abre un poquito más mis párpados. Como un autómata a pasos lentos, voy cogiendo la taza que dice Hugs, Kiss, Love, XOXOXO, HUGS, Kiss, KISS, etc etc. Miro por la ventana y el día es diáfano, el suelo está brillante por la lluvia de la noche. Un día de esos que te reciben con todo luz y color. Ah, pero sí, el café: lo voy vertiendo en la taza y al mismo tiempo voy mirando alrededor: ¿qué desayuno? Decido hacer huevos revueltos con un chile habanero. Dos llamadas “texas toast” que pongo en la tostadora… Las Texas Toasts no son más que tostadas, pero más gruesas que el pan bimbo. Son como las tostadas de antes, cortadas más anchas. Mientras estoy haciendo los huevos revueltos me doy cuenta de que Marley me mira fijamente. Ah! ¿tu te haces un desayuno y te olvidaste de mí!?

Así que apago el fuego, porque los huevos revueltos fríos no valen nada. Me pongo a preparar la comida del gato, mientras que la gata está encima de algún aire acondionado, ya que no la veo. Marley, Marley el comilón. Ahí está, mirando cómo le preparo la comida. Y cuando vuelvo a mi desayuno, comienzo a preguntarme cosas, como:

  • ¿Disfruté ayer de un buen domingo?
  • ¿Tuve un día agradable?
  • ¿Estoy preparada para la semana?

Y es que esta semana es una nueva etapa. Cada semana es una nueva etapa en sí misma, aunque no nos demos cuenta. Los lunes nos preguntamos muchas cosas en silencio, y sin saber qué nos deparará, nos adentramos en él, dispuestos a todo, aunque estemos soñolientos. Nos sentimos algo perdidos, no sabemos bien bien por dónde caminamos, si nos torceremos un pié o no. Es un poco como ser, de nuevo, un bebé recién nacido.

Así que, una vez todo preparado, me siento dispuesta a tomar mi desayuno sin dos yemas, sino una, dos tostadas con manteca de coco, que es más beneficiosa que la mantequilla, el café sin azúcar para evitar acumular con el donut de ayer. Y también porque el café me gusta con y sin azúcar.

Van pasando escenas como una película por mi mente. Y me digo: No estuvo mal, me reí que casi tengo que ir al baño. Me enfadé que casi casi ardía Troya. Lloré de emoción al ver una película. Dormí un rato por la tarde. Disfruté cocinando. Menos limpiando. Más leyendo y besando. Y luego la noche caía y caía y no nos queríamos ir a dormir. Y nos pusimos a hablar de tantas cosas. La vida, el mundo, la crisis de los refugiados, los años 70, porque estábamos viendo la serie “The Down Get” con actores increíbles. Una pasada de serie de NETFLIX que recomiendo. Hablábamos de muchas cosas mientras la serie iba pasando, volvíamos atrás, seguíamos charlando, riendo, amando.

Hoy es Lunes, pero sin los Domingos los Lunes no serían nada para mí.

Camino (II)

Me he sumido en tus estrellas,

en el polvo del desierto,
viajando sin fin por tus deseos;
caminos olvidados, reencontrados,
en aquellas noches de dunas frías,
de almas cálidas,
tan cálidas como ese corazón que bajo mis pies palpita.
Las gentes seguían mis pasos, mientras los míos luchaban
contra los huecos de la arena,
mis propias dudas,
el eterno enigma de la vida,
andando, sintiendo el viento entrar por mis venas,
susurrándome un canto apenas perceptible.

Te he seguido, camino.
Tus huellas parecían enredarse en muchas voces.
A veces creía que te habías perdido,
camino.

Y mientras unas manos suaves cerraban mis ojos,
yo te veía,
auscultando el pensamiento de mis noches agitadas.
De las sombras inmóviles que yacían hasta la madrugada.

Te seguí, a través de esas dunas suaves, del sol de mediodía,
hasta llegar al mar,
donde la espuma lanzaba sus perlas tan lejos como el faro de otras vidas,
tan lejos que perdí el destino,
recobré mi presente,
y me embriagué de él.

Y ahora te he recorrido,
conociéndote en tu senda que va hacia arriba,
amparándote en la que va hacia abajo,
ese camino mío,
lento, difícil,
ese camino mío…
que es tuyo,
latido de la vida.

 

Imagen: Leave Taking, por Michael Whelan
© Texto propiedad del Autor

Receta: Ensalada de Quinoa con verduras

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Hace unos días volví a preparar una ensalada de quinoa. Esta vez me basé en una receta que vi en instagram. Me gustó bastante, así que la pongo aquí. La quinoa en ensalada es como más me gusta. Le da mucho frescor añadir vegetales y cunde mucho. Una taza de quinoa me dio para tres veces. Una ensalada de quinoa por la noche es una cena muy agradable. Si le añadimos un zumo o un vaso de leche de soja resultará una cena llena de vitaminas y aminoácidos. A mi me gusta comer quinoa más por la noche que durante el día. Me toma un tiempo prepararla, lleno de color, sabor y disfruto más si me la preparo yo misma.

ENSALADA DE QUINOA

Ingredientes:

  • Una taza de quinoa. (Para prepararla: Poner en un cazo la taza de quinoa. Antes lavarla, a menos que se indique en la caja que es quinoa prelavada. Añadir dos tazas de agua. Poner a hervir. Cuando hierva, bajar el fuego al mínimo, tapar el cazo y dejarlo así a fuego lento 15 minutos. Destapar y ver si está cocida. Para ello mirar si los granos de quinoa tienen las cáscaras algo salidas, mirar las fotos para comparar. Apagar el fuego y apartar la quinoa y dejarla aparte, cubierta.
  • Medio pimiento rojo cortado a dados pequeños
  • Media cebolla cortada a dados pequeños
  • Media taza de maíz en grano
  • Un cuarto de taza de pasas o de arándanos secos
  • Una cucharada de zumo de lima
  • Sal marina fina

 

MODO DE PREPARACIÓN

  1. Mezclar el pimiento con la cebolla y añadirlo a la quinoa
  2. Hacer lo mismo con el maíz, las pasas o arándanos y la cucharada de zumo de lima
  3. Añadir  un poco sal marina fina y probar. Añadir al gusto.

 

BUEN PROVECHO!

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Adiós Verano, Adiós

En un grupo de Facebook he encontrado estas joyas de mis aventuras vacacionales. Lo cierto es que la mayoría de estos lugares ya no existen. La burbuja inmobiliaria cerró tantos lugares recreativos, incluyendo hoteles que se tuvieron que adaptar a las circunstancias y hoy en día, o bien fueron derrumbados, o bien se transformaron en zonas de apartamentos.

Pero esas noches de bailoteo y ligoteo no se podrán borrar. Ahí queda el testimonio de muchos de esos lugares por donde pasé horas de puro baile. Os acordáis de Tainted Love de Softcell? Esa era mi favorita y no había nadie, pero nadie que me convenciera de bailar un lento con esa canción.

Al Loro Blanco no iba mucho, pero sí a Galeón. Allí iba cada noche con mi hermano y nuestros amigos. No era una discotea grande, pero me encantaba el ambiente y la música que ponían.

Ya-Ya era casi una pesadilla para mí. Aunque era una discoteca, en mi memoria es como si se tratase de una habitación en un apartamento, tan llena estaba siempre de gente que no se podía ni bailar. La música estaba altísima,  salía como si me hubiesen estado gritando durante tres horas. Así que dejé de ir, porque era un lugar para ligar solamente, ya que de bailar… no se podía, estaba siempre llenísimo.

A Skorpio fui algunas veces, pero no era de mis favoritas.

Chaplin´s era el pub por excelencia. He visto peleas a troche y moche en este lugar. Pero era el centro más divertido de Calella, donde me pasé con la bebida por primera vez en mi vida. Allí conocí a amigas que aún hoy en día lo son, de Inglaterra. Nos divertíamos muchísimo y hacíamos tonterías, de las que hoy todavía nos reímos. Allí me compré un bikini que llevé todo el verano, con el icono de Chaplin. El lugar está cerrado. Qué pena.

Y por último: Highwayman´s, la mejor discoteca del lugar. Un sonido fantástico. De allí recuerdo que, cuando escuchaba las canciones de Talk Talk y “Send me an Angel”, tenía que dejar la mesa, mi vodka con limón y hielo, y salir para bajar a la pista de baile, con su láser y todo😀

Una maravilla de lugar.

He vivido allí antes de irme a los Estados Unidos, pero ya no tenía la luz, ni el color, ni el ambiente de cuando yo pasaba allí parte de las vacaciones de verano. Totalmente diferente.

Mi madre, nos esperaba a mi hermano y a mí cuando volvíamos a casa, a las cinco o las seis de la mañana. Entonces no lo entendíamos pero hoy sí y siento que se preocupara tanto.

Y así, me despido de este verano que ya toca a su fin, recordando un verano maravilloso que viví en Mallorca, Altea y Calella. Porque esas fueron las mejores vacaciones que tuve.

Bienvenido seas, Otoño.

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