Atentado de Niza: Cómo no ceder a la angustia

Un artículo interesante que he traducido muy rápidamente (perdonad los errores) pero que encontré de gran valor en lo que se refiere a situaciones como la de ayer en Francia, pero que también hemos  sufrido en otros lugares, incluyendo España.

La tarde del jueves 14 de julio, en el paseo de los Ingleses de Niza, cuando los fuegos artificiales estaban a punto de terminar, el conductor de un camión se lanzó hacia el gentío, llegando a afectar el siniestro a más de cien personas, de las cuales 84 murieron. Este nuevo ataque hace aumentar el terror. Debido a la amplitud de esta matanza, también aumentan los objetivos. Familias, turistas en plena celebración… Nuestro proceso de identificación hacia estos hechos inesperados aumenta nuestro miedo y horror. Una angustia que puede hacer que incluso nos lo pensemos dos veces y más antes de salir de casa, de quedarnos solos, o incluso de retomar el curso de nuestra vida normal. Al día siguiente de los atentados del 13 de noviembre del 2015, la psicoanalista Violaine Patricia Galbert expliaca a Madame Figaro.fr cómo vencer esta angustia, y a través de ella, el terrorismo.

 

Lefigaro.fr-madame.– ¿Es normal sentirse paralizado aunque no se haya asistido personalmente a estos dramas?

 

Violaine-Patricia Galbert.-Es un miedo legítimo. Porque a través de este drama, nos enfrentamos a nuestra condición como seres humanos mortales que somos.

Esta muerte violenta que llega de forma aleatoria crea terror, estupefacción. Al principio, a la angustia le sigue la tranquilidad por no haber estado nosotros en el lugar equivocado y a la hora equivocada. Pero una vez hemos verificado que todos estamos bien, no sabemos como seguir al día siguiente. Nos encontramos frente a un traumatismo nacional. Nuestros temores son fundados: no es una broma el hecho de que se cree un estado de urgencia y que se les diga a las personas que se queden en sus casas.

 

¿Cómo sobrellevar este miedo?

 

Este estado de pánico impide que la gente reflexione racionalmente. Hay que adaptarse a las consignas de seguridad y al sentido común. Debemos obedecer a la autoridad de la nación, para no ser una carga para los servicios policiales y de salud. Debemos aceptar ser cacheados, no correr riesgos y reducir nuestras actividades. Dejar de lado lo que no es indispensable: salidas al restaurante, espectáculos… Y luego, cada uno desarrollará sus propias estrategias de adaptación: tomar el autobús o metro, ir de compras pero solo por la mañana… Se evalua entonces si cada proyecto que deseamos realizar es razonable o no lo es. Para asegurarse, también podemos actuar como buenos ciudadanos. Aunque no forme parte de nuestra forma de ser el señalar un comportamiento anormal, hay que advertir cuando vemos que alguien se aleja de sus pertenencias y decirle que las retome, por poner un ejemplo. Teniendo los sentidos más alerta en cuanto a nosotros y de cara a los demás, salimos de la paranoia paralizante.

 

¿Compartir nuestro resentimiento puede ayudar a canalizar nuestra angustia?

Sí, necesitamos vivir en colectividad para avanzar, para dar nuestro testimonio, para sentirnos protegidos pero juntos. Hay que atreverse a decir “tengo miedo”. La reunión colectiva es un medio curativo muy poderoso. Verbalizar las emociones, decir lo que uno siente permite diluir y compartir nuestros miedos. De esta forma no se quedará fija en nosotros. Reuniéndonos, reivindicamos el grupo al cual pertenecemos. Toda Francia ha sido tocada. Estamos en el mismo torbellino. Vamos a tener un momento de celebración nacional para vivir este duelo juntos. Por mi parte yo vivo en Londres y sé que los expatriados franceses van a quedar entre ellos.

 

¿Y si el miedo persiste y no se se atreve uno a salir de casa?

Si se imaginan estos escenarios catastróficos sin cesar, diciéndose que todos los lugares son peligrosos, la vida se va a hacer realmente muy difícil. Si este sentimiento persiste varias semanas o meses, hay que pensar en hacer una consulta. Síntomas de angustia realmente serios pueden estar relacionados con la reactivación de antiguos traumatismos. Si usted conoce a alguien que ha sido asesinado, si tiene mucho miedo de ser atacado-a… Si su tatarabuelo a sido víctima de un atentado, es posible que haya ido llevando este episodio inconscientemente, sin ni siquiera haber oido hablar de esta historia, ya que nuestra historia familiar se transmite implícitamente. Los atentados del 13 de noviembre del 2015 no son la fuente de su angustia sino el detonador de algo más alejado.

 

¿Se puede realmente acostumbrar uno a esta amenaza permanente?

 

Sí, como nuestros abuelos estaban acostumbrados a escuchar, “¡al refugio! durante la guerra. Vamos a vivir con este mecanismo, de forma regulada, prevista y racionalmente. Lo peor, es que vamos a olvidarlo, y en general, será en ese momento cuando la amenaza nos golpeará de nuevo.

Artículo completo Original

MadameFigaro.fr

 

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8 thoughts on “Atentado de Niza: Cómo no ceder a la angustia

  1. Es normal que ante una circunstancia como ésta, tan cercana en lo geográfico y en lo cultural, nos sintamos especialmente vulnerables por identificación con las víctimas. Es comprensible y es injusto, por lo que toca a otras muchas víctimas que lo han sido en lugares mucho más lejanos y diferentes como son Siria, Irak, etc…

    En resumen, que pienso que es legítimo que sintamos dolor, pena e incluso miedo por lo que pueda tocarnos a nosotros o a los nuestros. Pero, tal y como se da a entender en el artículo que tan bien has traducido, no nos queda otra que hacer lo que ha hecho la especie humana a lo largo de toda su historia: adaptarse, vencer sus miedos e intentar superar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino.

    Saludos

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    1. Creo que la proximidad geográfica o la proximidad emocional en mi caso, ya que físicamente estoy bien lejos de Niza actualmente pero no lo estaba cuando vivía en España, nos hacen más vulnerables al dolor de las víctimas, aunque el dolor lo sentimos ocurra donde ocurra, sin embargo creo que es comprensible el miedo o rabia al ver que entran en casa, y lo tiran todo por la borda, llevándose con ello a tantos seres inocentes. Gracias!! Abrazos.

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