FELICIDAD

La Vida no es Perfecta

¿Cuántas veces hemos leído o escuchado eso de…. CÓMO ENCONTRAR LA FELICIDAD…o, EL DINERO NO HACE LA FELICIDAD, CÓMO SER FELIZ Y HACER FELIZ A LOS DEMÁS, etc. etc.? Hay tantos libros sobre este tema; es como si, a medida que avanzamos en nuestra vida, necesitamos un sentido a nuestra estancia aquí en cuanto a seres con propia identidad.  Pasamos por etapas donde las cosas van bien, y donde no lo van tanto, y comenzamos a preguntarnos, qué es la felicidad? Cuando somos niños a los adultos les interesa saber qué pensamos sobre este tema, quizás porque esperan escuchar una respuesta sencilla pero auténtica, la clave de esta meta misteriosa. Y después, ponemos La Felicidad como el broche de oro en nuestras primeras relaciones, es decir: lo que a mi me importa es que me haga feliz, me hace sentir feliz, etc. Y después, cuando vemos que ese sentimiento nace dentro de cada uno, nos ponemos a buscarlo, a indagar, a intentar encontrar cualquier atisbo de lo que nos da sentido y valor a nuestra persona. Quiero ser feliz, me gustaría encontrar la felicidad, por qué no puedo ser feliz, y muchas otras frases que en definitiva forman el camino que nos lleva a descubrir nuestro mundo, el de las demás personas, el de los animales, el universo, el cosmos…. Dios, Buda, Krishna….

Yo creo que la felicidad no nace en nosotros, sino que viene a nosotros. Surge en momentos inesperados. Son momentos, instantes, a veces duran cinco segundos, otras ni nos damos cuenta hasta que reflexionamos sobre ello, años después, y vemos que “aquello era felicidad, pero no me daba cuenta”. Si miramos atrás nos daremos cuenta de que han habido momentos en nuestra vida donde éramos felices. O quizás simplemente lo estábamos. Podemos pasarnos la vida leyendo y aprendiendo de los filósofos acerca de la felicidad y cómo hacer que forme parte de nuestra vida.

El otro día, recuerdo que hacía mucho calor, era Domingo por la mañana. Me fui a la nevera y busqué algo fresco para beber. Había agua, ginger ale, y unas botellitas de malta. Las había comprado porque me recuerdan a cuando solía beberla en Haití, muy fría, ni muy dulce ni muy amarga. La mejor a mi entender es la que hace la marca Heineken. Porque las demás son muy dulzonas. Estas que compré son de la marca Goya, no están mal… ¿Y por qué digo todo esto? ¿A qué viene la malta con ser feliz?

Después de un rato salí a comprar al supermercado. El calor entonces se había hecho soportable. La temperatura no era ya tan agobiante, ni tan húmeda. La brisa se paseaba por los árboles y me traía recuerdos del mar. Esos restaurantes junto al mar, con esas banderitas triangulares de colores colgadas que el viento ondea con movimientos rápidos, mientras entramos a comer, con el hambre que crea estar mucho rato en la playa. Yo asocio esas banderitas con la sensación de estar de vacaciones. Pues bien, la brisa me traía esos recuerdos, el sol estaba radiante y el calor era incluso agradable. Mientras estaba en el coche con estos pensamientos, sintiéndome tan en sintonía con cuanto me rodeaba y con los recuerdos que ese entorno me traía, sentí de nuevo el sabor de aquella malta en mi boca, tan fresca, con ese sabor tan especial e intenso, que fortifica y es casi como una dosis de vitaminas. Al sentir de nuevo esa sensación de beber malta fría, mientras afuera la brisa evocaba en mí una sensación tan placentera, mientras los rayos del sol se iban filtrando por los árboles….. Sentí una felicidad enorme. Era como si el pasado y el presente se hubiesen puesto de acuerdo, y ya no existía tiempo, ni duración, ni espacio. Todo era uno, la maravilla de sentir una paz que te da la vida. O una vida que te trae la paz. Yo no busqué tal sensación. Ella vino y se instaló en mi ser. Y la verdad es que la causa de todo ello fue bien sencilla, pero incluso si la causa hubiese sido otra más compleja, la sensación habría sido la misma, con el mismo impacto, y la misma intensidad.

Esta sensación de Felicidad ha venido a mi ser otras veces, por las razones más simples que puedan existir.

No necesariamente viene a través de algo espiritual, aunque probablemente se espiritualice en nuestro ser. Mirar el amanecer nos pone en sintonía con la naturaleza, con el universo, con nuestras creencias. Pero en mi opinión, La Felicidad es un regalo que viene de vez en cuando a decirnos que sí, efectivamente, estamos vivos, pero no solamente aquí, ahora. Estamos vivos, en sintonía, con el universo, con la Vida misma, con el misterio que es Vivir.

No creo que necesitemos esforzarnos para ser Felices. Porque esos momentos vienen de improviso, cuando menos lo imaginamos, y no necesitan de nuestra llamada. Es más, siento que nos ignorarían si los estuviésemos llamando, o creando una situación para que ocurriesen. Ellos vienen, de sopetón y nos abofetean el corazón con amor, con alegría, y con mucha, mucha fuerza de atracción. Lo que lo genera, sigue siendo un misterio, pero quizás la mejor forma de hacer que vengan sea dejar que TODO pueda ocurrir, observar la vida con ojos de niño, sentir que podemos maravillarnos todavía cuando miramos una rama de árbol y entonces comienza a agitarse con la brisa repentina. Por poner un ejemplo. Estar contento y estar feliz son dos cosas tan diferentes.

Me gustaría saber cómo os ha ocurrido a vosotros-as.

Y como decía el sabio…..

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico (y Sabio)   🙂

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13 thoughts on “FELICIDAD

  1. La felicidad para mi se encentra en apreciar y disfrutar lo que tengo. Lo que quiero decir es que a veces la tenemos delante y no somos capaces de verla o sentirla, buscamos otras cosas quizás guiados por el tópico de la felicidad. Se nos pasa, y algunas veces nos damos cuenta cuando la hemos perdido. Creo que la felicidad es saber encontrar y apreciar la mágia de las cosas pequeñas, y cuando las ves… se vuelven inmensas y te llenan. Uff.. creo que hablo demasiado 🙂 Excelente Post, me encanta. Un abrazo

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    1. Enteramente de acuerdo contigo, ahí están, simplemente necesitan que se las tome en serio :). El tópico de la felicidad está muchas veces explicado como si se tratase de una moneda de cambio, pero con formas espirituales. La verdad es que la Felicidad como comenté en el post llega de forma inesperada y no es “algo que necesitábamos y al tenerlo nos sentimos felices” ya que muchas veces el simple hecho de recordar algo con cariño puede llegar a causarnos Felicidad. Yo también hablo demasiado, no crees? Porque…. tu no. Abrazos

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    1. Hola…., Gracias por visitar el blog y por tu comentario. Me agrada ver que coincidimos, puede que cada quien experimente su felicidad de diferente forma; en este post doy a entender cómo me sucede. Como ejemplo, si ahora mismo tengo a mis seres queridos alrededor, sonrientes, con esa compañia tan grata, y pasamos un día en alegres momentos… yo no creo que será ahí cuando sienta esa sensación. Yo pienso que ocurrirá, si es que ocurre, cuando por alguna razón surja esa intensidad vivida con ellos. Como una reflexión, o una ola de …. Felicidad que vendrá sin anunciarse. Es complejo! Pero así lo siento yo. Un abrazo y gracias!

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    1. Es muy cierto, es una recompensa, que muchas, la mayoría de las veces nos viene de improviso, no obedece a nuestras peticiones, viene porque tenía que hacerlo,m contempla distintos cánones, algo que es bueno que esta en nosotros, que hemos hecho, pensado… Y ahí vino.

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