El Arbol de la Vida mía

Todo comenzó con una incógnita. Incógnita que todavía lo es, y quien sabe hasta cuándo. Era como cuando miraba fotografías de mi abuela cuando ella era una niña, cuando tenía catorce años, cuando tenía más de veinte. Su belleza, tan particular, siempre me sorprendía, pero entonces mi curiosidad no conocía de razas, colores o credos. En aquella época simplemente miraba y algo me preguntaba. Y es que, mi abuela heredó de alguien sus rasgos orientales. Y fue ella quien los concedió a uno de sus hijos. Y más tarde sería a una de sus nietas. Y lo único que sabía era que teníamos fotografías de su padre, pero ninguna imagen de su madre, mi bisabuela. Y así, uno va creciendo, haciendo a veces preguntas que no tienen respuesta. Pero aprendí ciertas cosas. Como por ejemplo que mi bisabuela murió cuando mi abuela tenía solo nueve años. Que las hermanas de mi abuela nacieron en diferentes lugares, porque se fueron de un lugar muy hermoso de La Mancha, pero muy pobre también. Se fueron a intentar llevarse un trozo de pan a la boca sin tener que sufrir demasiado por ello, seguramente cuando la Primera Guerra Mundial ya había estallado. Sus movimientos migratorios los llevarían hasta Orán, e incluso Marruecos, y pasarían un tiempo en Tánger para luego irse a Valencia. Seguramente se debía a trabajos relacionados con la construcción de algún evento local importante, o simplemente alguna construcción oficial. Pero nunca pregunté a mi abuela dónde murio su madre Leonor. Leonor, que murió tan joven, dejando una serie de hijas sin madre, tan pequeñas. Nunca le pregunté a mi abuela por aquellos rasgos orientales, si su madre los tenía, si los tenía algún tío suyo, o sus abuelos. Son cosas que ocurren, no me preocupaba en lo más mínimo saber de este tema, pero sí saber de su madre. Y así los años pasaron, mi abuela murió mientras yo estaba lejos y aunque heredé muchas cosas de ella, nunca vi una fotografía de su madre. Una incógnita que sigue, a pesar de haber dado con partidas de nacimiento, de saber de los padres y abuelos de Leonor, de ella no se encuentran partida de nacimiento ni de defunción.

Así comenzó mi interés por hacer un árbol genealógico familiar. Saber de mis ancestros, girar la vista atrás y percatarme de toda una serie de personas que sin darse cuenta se pusieron de acuerdo generación tras generación para que un día, en un lugar de Cuba, naciese esa niña que un día se preguntaría tantas cosas, cuando nadie hubiese para responderlas.

Comencé a realizar el árbol genealógico para poder saber más de esos rasgos orientales, y lo que he sabido es un montón de historia, muchas fechas importantes, y sobretodo he aprendido a tener mucha paciencia. Es un logro haber llegado lejos, pero sin ayuda de personas que han aparecido en momentos muy precisos, no hubiese ocurrido.

En aquella época La Mancha era un lugar donde uno tenía pocas vias: o se hacía labrador como jornalero o se hacía aserrador o resinero, y si no, se hacía cura, si podía, si tenía familiares amigos que le pudiesen colocar en un convento. Mi bisabuelo era jornalero y podía labrar, y construir como albañil. Se fueron en busca de una mejor forma de vivir, y sus viajes le llevaron hasta Barcelona, como tantos otros, y allí se quedaron. No se si volvió a su pueblo o cuándo lo haría pero se volvió a casar y tuvo una hija (otra hija, todas mujeres), y murió dos meses después de haber nacido yo, así que nunca lo pude conocer. Estábamos lejos, muy lejos de aquella Barcelona repleta de emigrantes que traían tantas costumbres a la ciudad.

Cuando comencé a obtener los primeros datos me sentí muy entusiasmada. Luego no tuve tanta suerte, pero seguí en mi empeño. Mientras tanto, como un hilo que se va sacando del ovillo, gracias a manos que me ayudaron en momentos importantes, fui añadiendo religiosamente, uno por uno, a todas aquellas personas que eran mis ancestros por parte de padre, y por via materna pero no de La Mancha, sino de Valls.

Allí las familias se habían ido sucendiendo sin que nada cambiase su lugar de vida. Plácidamente habían ido engendrando padres a hijos y estos a sus hijos, y ellos a los suyos, y así y así, hasta llegar a un punto insospechado, que es 1614, donde el padre de toda una generación había ido a bautizar a su hijo, en Valls, como siempre, sin saber que un día una descendiente leería el certificado eclesiástico del mismo.

Joseph Michel fill de FranS. michel, sabater padrins paul alonso assi
Joseph Michel fill de FranS. michel, sabater padrins paul alonso assi

Joseph Michel hijo de FranS. Michel, zapatero, padrinos paul alonso (?)

Esta recopilación es bastante difícil de realizar, sin embargo es fidedigna gracias a los archivos que se están digitalizando en la provincia de Tarragona. Por la parte paterna he podido llegar hasta seis generaciones, llegando a pequeños pueblos de Valencia tales como Albalat dels Sorells y Albuixeich.

Otra línea directa me ha llevado hasta descubrir que uno de mis familiares luchó durante la Segunda Guerra Mundial en Francia, donde murió y se le confirió el honor de “Muerto por Francia”, y su nombre figura en el monumento a los caídos en Albi, Tarn, Francia. Otro murió a resultas de haber sido capturado y llevdo a un campo de concentración, y tomado como tantos otros prisioneros para experimentos “científicos”, por la cual causa murió cuando se le indujo la enfermedad de la tuberculosis, destruyendo sus vías respiratorias.

Algunas veces, mientras indagaba nombres, lugares, etc, sentía un calor extraño subir hasta mi cabeza. Cuando esto ocurria, que no ha sido mucho, sentía que de alguna forma estaba en la buena vía de investigación y continuaba por aquella línea, y …. resultaba que esa intuición me estaba llevando a un lugar preciso, y que daba información sobre mis ancestros. Ejemplos de ello son nombres y apellidos en lugares precisos. O matrimonios donde los nombres de los mismos eran los que me llevaban a la línea de este árbol familiar. Intuición? Personalmente creo haber aprendido muchas cosas realizando esta investigación para el árbol genealógico. Entre ellas, aunque no tengo forma de demostrarlo, pero sí sentirlo, creo en la posibilidad de heredar no solamente rasgos físicos y psicológicos, sino que también es muy posible que sin saberlo hayamos heredado recuerdos de nuestros antepasados. Cada uno de ellos era muy consciente de su nombre y apellidos, como lo somos nosotros. Quizás por eso venían a mi mente nombres precisos, nombres de pila de marido y esposa. Todo ello resultaba al final correcto en mis pesquisas. Vivimos en un mundo tan lleno de incógnitas.

Todavía estoy muy lejos de llegar a conocer las vidas o cierta información sobre muchos de mis antepasados, pero la línea de Valls contiene zapateros, cordeleros, tejedores, jornaleros. De otras ramas tengo que hacer muchas más investigaciones.

Todo esto es muy interesante , y antes de terminar esta entrada, quiero decir que

“Para mí, los muertos sólo lo están cuando ya nadie habla de ellos.”

Creo que esta esta es una frase de algún escritor o pensador, pero no recuerdo quién, y se aplica mucho a cómo concibo mi amor y dedicación a quienes andaron por la vida como lo hicimos nosotros, con sus alegrías y tristezas, como nosotros mismos, y a quienes dedico ese árbol, cuyas raíces están en los principios de los tiempos. Cuando uno es muy joven, la vida es solamente “su vida”. Cuando uno va avanzando en la edad, hay un momento en el que se para, y vuelve la vista atrás. Y es allí donde todo comienza. Las preguntas, el deseo de buscar sus raíces, etc.

Os animo desde aquí a que hagáis vuestro árbol genealógico. No solamente es un bien familiar, sinó personal, con muchas satisfacciones. Ahora sí, si no tenéis el espíritu de un Sherlock Holmes , quizás os aburra, o si no tenéis paciencia, quizás no lleguéis a más de dos o tres generaciones. Pero si miráis con espíritu aventurero, seréis y os sentiréis como Indiana Jones en Busca de las Raíces Perdidas. Os animo!

Aquí está el documento en su página completa:

Imagen de cabecera: Salida de un turista en 1600 del libro Turismo en 1600, Estudio del Desarrollo de los Viajes como Forma de Educación, por E. S. Bates, 1901

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28 thoughts on “El Arbol de la Vida mía

  1. ¡Qué maravilloso, querida amiga, y qué trabajo de hormiga! (pero bien lo vale). Me alegra saber que has podido ir recogiendo algunos datos acerca de tus antepasados; es algo a lo que muchos no pueden ni podrán acceder. Espero sigas adelante y nos traigas novedades al respecto.

    ¡Abrazo grande! Buen fin de semana ❤

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    1. Querida Loretta, gracias! Realmente lo es, maravilloso y de hormiga también. Y a veces de hormiga cansada, así que ya te puedes imaginar 🙂 Pero bien vale la pena, además de ser muy gratificante hacer algo por alguien que merece su puesto en la historia de nuestra vida. Un beso y ya iré contando. Feliz fin de semana, corazón.

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  2. Hola Carmen,
    creo que a todos, de una manera u otra y antes o después, se nos pasó en alguna ocasión hacer un árbol genealógico. Me hiciste recordar a un amigo que se “entretuvo” en ir buscando a sus ascendentes. Fue tal su tesón y paciencia que llegó a poner muchas ramas a ese árbol llegando incluso al siglo XVII (o antes, ahora no recuerdo muy bien). Ver la cara y saber quienes eran nuestros antepasados es como mirarse a uno mismo, corre nuestra misma sangre.
    Un abrazo y me alegro que te animaras a ello.

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  3. Que grande e interesante genealogia de tus ancestros has podido develar con esas investigaciones. Que lo hayas podido lograr obedece a una memoria prodigiosa de tu parte y a naciones organizadas que han digitalizado documentos importantes de la historia familiar de sus habitantes.
    En nuestro país, las partidas de nacimiento solo las conservaban en baules los cabezas de cada generación, que al morir, si no se tenía el cuidado de rescartarlas se perdían. Así que imaginarás que la historia familiar que puedo reconstruir con la ayuda de los recuerdos solamente y de la palabras de quienes aún viven, no va más allá de dos generaciones previas
    Me quedo reflexionando sobre como a pesar de la vida de errantes que tuvieron que llevar tus familiares por cuestiones bélicas y de supervivencia, les hayas podido seguir el rastro, como dije gracias a tu prodigiosa memoria.
    Un placer que hayas podido compartir lo que como dices, sólo el tiempo te hace interesarte y valorarlo más. Me has sorprendido con que tu origen es Cubano y no Español como creía.
    Abrazos tan extensos como tu genealogía, estimada Carmen.

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    1. Nací en Cuba, mis padres son españoles 🙂 Fui a España cuando tenía dos años y medio, pero volví algunas veces de visita.
      Ahora se están digitalizando cada vez más todos estos datos que están algunos en arcas polvorientas cuando no semi comidas por los gusanillos…. 😉 Se requiere un trabajo muy intenso de recuperación de los mismos, pero no todos están en malas condiciones. En España el verdadero mal radica en que durante la guerra civil se quemaron muchas iglesias y los documentos se perdieron por esta causa. Eso en principio, porque no todas sufrieron esta penuria. Y además, resulta que de vez en cuando aparecen documentos dados por perdidos en otra provincia, o incluso en otra comunidad autónoma del país.
      Yo he tenido suerte en una rama familiar. Pero todavía ando buscando los orígenes de la rama materna, como dije al principio de mi post. Poco a poco iremos avanzando, estimado Demián 😉

      Muchos Abrazos y Gracias por tu visita!

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      1. Quedo en espera de los siguientes posts que me parece estarán por demás interesantes. Que puedas ir satisfaciendo el anhelo de revelar más secretos por parte de tu rama materna. Con tu esmero lo lograrás !
        Gracias a ti por dejarnos una entrada rica y apasionante.
        Abrazos, deseándote un fin de semana feliz.

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        1. Yo creo que habran buenas sorpresas, al menos tengo fe en ello. Ire poniendo al dia mas datos interesantes, por supuesto. Gracias, Demian, por tus bonitos comentarios. Y que disfrutes de este fin de semana que por aqui esta bastante pasado por agua, pero siempre beneficiosa. Abrazos

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  4. Has realizado un trabajo extraordinario y muy clarificador desde el punto de vista personal. He leído esta entrada con mucho interés y sintiendo el deseo de hacer lo mismo que tú pero, como tú explicas, un árbol genealógico requiere mucha dedicación y paciencia. Enhorabuena. Y feliz fin de semana.

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    1. Sí, Antonio, tienes toda la razón. A veces me voy a dormir con la cabeza llena de incógnitas por algo que no comprendo en un punto preciso, con frustraciones, y pensando pensando… Pero así es; luego, otro día aparece una pista que me lleva a la solución, o al menos a un camino en vías de ello, o simplemente a un camino. Y todo eso forma parte de la historia, plagada de circunstancias y de a veces, incluso secretos. Pero también de grandes sorpresas. No lo exagero, lo son. Muchos abrazos, y Gracias también por el twit! Feliz fin de semana!

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    1. Hola Juan Ignacio 🙂 Si, toma su tiempo, a veces demasiado. Hay que contar con una etapa donde el tiempo no sea medido con el reloj, sino con mas tiempo 😉 Gracias! Igualmente, abrazos para ti y feliz dia.

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  5. FASCINANTE Carmen!
    Ay, mis ancestros… ese pasado viviente en la cadena de generaciones que se enlaza, eslabón a eslabón, y queramos o no, nos pertenece. Es nuestra herencia, como el suelo que pisamos.
    Y heredamos no sólo genética, sino rasgos, historias de gestos que se tejen y repetimos sin saber por qué, hasta que vamos desatando el nudo entrañable… cuando recordamos la historia (recordar, es volver a pasar por el corazón).
    Está bueno darle luz a nuestra historia antepasada. Es otra forma de ponerle palabras a lo no dicho pero que está presente en nuestra sangre, en nuestra esencia, en nuestro devenir…
    Un abrazo apretado de cariño!

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    1. Muchas Gracias, Gabi, agradezco tus palabras. Mis primas están super contentas con todo lo que he podido hallar. Mis tíos sorprendidos ante datos que ni siquiera sus padres seguramente sabían. Para mí es una felicidad poder sentirnos así todos mucho más unidos. Abrazos repletos de cariño para tí también, querida Gabi!

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