Un viaje en el tiempo*

Había una vez una niña que se fue un domingo a la playa con su madre, su hermano y su abuelita. Hacía tiempo que no iban a ver el mar de cerca, y su madre decidió que era ya tiempo. A esa niña le gustaba el mar, siempre le había gustado saltar cerca de las olas, pero no sabía nadar, o al menos, nadie le había enseñado todavía cómo hacerlo.

Al fin su abuelita decidió pasear por la orilla, y tomó de la mano a los dos hermanos, no al principio, sinó cuando le molestó que los dos se enfrascaran en pequeñas discusiones infantiles. Puso a uno a cada lado, y así la niña sintió la mano de su abuelita agarrada a la de ella, ese ser superior que le tomaba la mano y no la dejaría, y caminó al ritmo de ella, ignorando a su hermano, apenas viéndolo, al otro lado de esa abuela que era amor y disciplina.

La verdad es que el paseo era un poco largo. Llegaron cerca de unas rocas, y luego la abuelita les dijo que volvían por donde habían venido. En ese momento la niña seguía de la mano, caminando por la orilla, mientra el agua jugaba a su alrededor.

Sin embargo, por alguna razón que no comprendía, sentía cada vez más su mirada en el horizonte del mar. Mientras caminaba sus ojos se iban hacia ese lugar lejano que la llamaba en silencio. Ella no quería saber el por qué de aquel enigma, una fuerza que la arrastraba hacia allí, y trataba de no escuchar aquella voz sin rostro, sin sonido, sin eco.

Hubo un momento en el cual alguien se cruzó con ellos tres. Era una señora casi de la misma edad que su abuelita. Y, cosas de mayores, se pusieron a hablar del tiempo, de cualquier cosa, y poco a poco la abuelita comenzó a enfrascarse en aquella conversación relajada, y también poco a poco la mano que asía a la niña iba deshaciendo esa fuerza protectora y superior. Al final la niña no podía ya más con aquella imagen que parecía un imán: el mar la llamaba sin cesar y ella apenas ya podía luchar con aquella misteriosa  señal.

Se desquitó de la mano que apenas ya la sujetaba y, por detrás de la espalda de su abuelita se fue caminando adentro de aquel mar tranquilo para muchos, divertido para otros, enigmático para ella.

Mientras dejaba a su hermano y a su abuelita, se fijó en aquella mujer que hablaba; ella la había visto encaminarse hacia adentro, pero seguramente pensaba que sabía nadar. Y así, no comentó nada.

Al final, esa niña se adentró tanto mientras iba caminando, que el agua le iba llegando hasta el cuello, y de repente la tomó completamente, la adentró hacia sí misma, se la llevó a algún lugar, y desapareció de la vista.

Lo que ocurrió entonces, siempre lo recordaría, no importan los años que pasaran.

Sintió que el agua la ahogaba y de repente comenzó a verse a si misma en una corriente de agua increíble. A veces se veía a sí misma, y otras sentía que iba siendo llevada por una fuerza misteriosa a algún lugar sin nombre.

De repente se vio a si misma de nuevo, pero entonces había algo sobre ella, un hilo plateado que cubría parte de su pequeño cuerpo. Ella estaba en posición horizontal, y podía ver ese hilo de pies a cabeza y más allá. Y entonces….

Entonces sintió que una fuerza todavía más misteriosa la iba empujando desde su espalda, cerca de su cabeza, hacia arriba y hacia adelante al mismo tiempo. Ella sentía esta fuerza como si se tratase de alguien que estuviese empujando, y miró hacía derecha e izquierda, intentando ver quién o qué era lo que hacía tal fuerza de proyección, casi como una bala, dentro de aquel inmenso torbellino de mar. Lo único que pudo ver fue una especie de velo muy grande que se movía con un vaivén dependiendo de la fuerza del agua. Era como un manto casi transparente. Y luego vino esa música de harpas que la envolvió. Una música que nunca olvidaría, varias harpas al unísono, en un canto celestial.

Aquella niña estaba muriendo, o quizás renaciendo, nunca lo supo. Pero… ¿qué ocurría mientras tanto en la orilla tranquila? Al cabo del rato de hablar, su abuelita miró a su alrededor, y se quedó horrorizada cuando vio que la niña no estaba con ellos. Comenzó a llamarla y la señora con quien había estado hablando dijo que la había visto ir al mar, pero nada más, no pensó que no sabía nadar, la charla la sacó probablemente de cualquier vigilancia hacia alguien a quien apenas había visto por vez primera. La abuelita se quedó petrificada y se puso a gritar el nombre de la niña dando vueltas alrededor de sí misma. Tan grandes eran los gritos que la madre de esa niña, tumbada al sol, despertó de su ensueño y acudió a las voces corriendo, con piernas temblorosas. Una vez le dijeron que no veían a esa niña y ya pensando que se había adentrado en el agua, las gente comenzó a alertarse también, pero no había signo de la niña en ningún lugar.

Entonces, la madre de esa niña sintió que tenía que hacer algo rápidamente y se fué alejando de la orilla hacia el lugar donde estaban aquellas rocas. La abuelita le dijo en un grito que la niña no había desaparecido allí, pero la madre no la escuchaba, como tampoco escuchaba el temor a no saber nadar. Se acercó a las rocas, comenzó a andar como pudo sobre ellas, y llegó a una que tocaba el mar. Sin saber bien qué hacía o porqué, puso su brazo en el mar.

Es cierto que existen los milagros. Porque aquella mano tomó en la suya otra, pequeña, de una niña, que había sido empujada a toda velocidad por una fuerza invisible, o casi, hacia ella. Cuando la tomó, levantó el brazo y salvó a aquella niña de un mar ajeno. Antes no sabía qué fuerza la estaba llevando hacia aquellas rocas. Y ahora lo supo. Puso a la niña sobre la arena, y mientras muchos se acercaban para ayudar, vio que aquella niña recobraba el conocimiento y expulsó cierta cantidad de agua, pero no mucha. Vio que la niña no hablaba, estaba como si hubiese despertado de un sueño. La tomó en sus brazos llorando y le preguntó un mar de cosas. Pero la niña no respondía, estaba en otro mundo quizás. Y poco a poco volvió a ser ella misma. Aunque…. algo le cambió en su vida.

Después de muchos años, esa niña, ya mujer, buscaría explicaciones para aquello que le ocurrió. Explicaciones científicas, espirituales y místicas. Descubrió que aquello que recordaba ver tenía un nombre: hilo de plata. También que la música no era cosa insustancial: el sonido de harpas y los ángeles, y subrayó en aquel libro todo cuanto describía lo que ella había vivido sin saber que había ocurrido otras veces a otras personas.

Y hoy esa niña aun sigue recordando aquel instante que le hizo ver las cosas de forma diferente. Morir es renacer. La vida es corta. No sabemos lo que hay más allá. Pero sí sabemos que algo hay. Sabemos también que existen hechos que corroboran que una fuerza nos protege. Y desde aquel día ella sigue sintiendo que no hay que temer ciertas cosas, y que amar es lo más importante.

mcg

*Experiencia Cercana a la Muerte

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8 thoughts on “Un viaje en el tiempo*

    1. Querida Julie, este tipo de textos me da que lo voy a poner privado. Me es dificil hablar de estos temas. Pero agradezco tus palabras, y las comparto tambien. Se trata de circunstancias que no tienen explicacion. Si la tienen, entonces hablamos de otro nivel de existencia. Me parecio interesante compartirlo, ya que es algo que no comparto. Pero me pone muy timida hablar de estos temas. Besos, Julie! Y Gracias 🙂

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  1. Me alegra que hayas vencido la timidez, porque es una historia maravillosa. Comprendo que a veces da reparo hablar de ciertos temas, ya que no es algo que se pueda hablar con todo el mundo (al menos yo), pero también es cierto que más personas de las que parece tienen algo que contar. Intuyo que ésta es la entrada que me iba a gustar. Estabas en lo cierto, querida Carmen. Es pura magia para nuestra mente cómo cuadra todo milimétricamente y una experiencia aparentemente traumática tiene tantísimo que mostrar. A mi modo de ver, y puedo equivocarme, son pactos que hacemos antes de venir, y tanto la mami como la abuelita sabían perfectamente qué hacer para ayudar a la pequeña en su experiencia, más conscientes o menos. Nunca vi el cordón de plata, tiene que ser…wow…, pero sí he escuchado la música de la que hablas y la voz de mis ángeles, así que en verdad somos muchos los que tenemos experiencias…espirituales? Afortunadas somos, preciosa Carmen. Y más cuando se aprende lo que en el último párrafo nos cuentas. No temer y amar, hay algo mejor que hacer aquí? Aquí lo dejo, que con éstos temas me puedo pasar horas y no me aburro 😉 . Gracias, mil gracias por compartirlo, desde el Alma. Me dejas una sensación indescriptible pero fantástica y me das fuerza, me has recordado lo importante. Gracias! Espero te llegue el enorme cariño que te tengo. Un abrazo inmenso y mágico.
    P.D. Qué bonita foto, guapísima!!!

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    1. Hola de nuevo, Silvia! Realmente es cierto lo que dices, posiblemente será leído por otros a quienes les haya ocurrido algo similar. Las imágenes que describo son tan claras como si hubiese ocurrido simplemente ayer. Esas son claves, porque realmente tenía que ser traumático y una experience muy fuerte para que nunca la olvidase. Siempre estuvo conmigo ese recuerdo (tenía cuatro años cuando ocurrió) y fíjate si se me quedó todo tan grabado en la memoria que aún recuerdo fue en Castelldefels. La verdad es que no creo que fuese de nuevo, pero tampoco sé si hoy en día siguen estando aquellas rocas.
      Sobre el hilo de plata, ese recuerdo estuvo siempre en mi mente, y fue mucho años después, indagando sobre estos temas que leí una descripción y me quedé sorprendida porque aquello era lo que yo también recordaba.
      Y sabes? Hace un tiempo cuando tenía cuenta en myspace, un amigo me envió un vídeo de Harpo Marx, y cuando lo escuché me puse a llorar porque aquella música era como lo que yo había escuchado, era casi lo mismo. Y le pregunté qué música era aquella. Y me dijo: es el harpa de harpo marx, y la música se llama… Angel Guardían.

      Entonces, querida amiga Silvia, me quedé todavía más sorprendida y lloraba de una mezcla de sensaciones muy profundas. Enfin, fuese lo que fuese me marcó mucho, y por eso te dije una vez que mi gran amor ha sido siempre la Valentía, porque esta experiencia por una causa u otra me hizo valiente.

      Me gustaría saber sobre lo que me dices acerca de tu experiencia. Quizás por email sea mejor, depende de tí. Podemos estar charlando horas y días sobre estos temas, no son las únicas cosas que nos han ocurrido a las dos, de esto estoy segura!

      Un beso!!

      Carmen

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      1. Ahora te comprendo mejor, y me alegra mucho que al final, las consecuencias de tu experiencia sean tan valiosas y te hayan convertido en el ser tan especial que eres. Mil gracias, de corazón, por el vídeo. Es hermoso. La preciosidad que yo escuché no la he reconocido en él, recuerdo más instrumentos aunque no se decirte cuales. Estarían de fiesta, mis angelitos 😉 Será un verdadero placer comunicarme contigo por correo, me parece buenísima idea. Te pongo mi correo y te mando muchísimo amor, preciosa Carmen!
        silvia.lucia79@hotmail.com
        🙂 🙂 🙂

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        1. Maravilloso. Ya te escribire y puedes contarme asi como fue tu o tus experiencias, sera una gran alegria leerte. Te mando mil abrazos querida Silvia, y hoy me voy de barbacoa pero mañana vuelvo a wordpress. Besos querida preciosa!

          Carmen

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